Dar la palabra

Dar la palabra

“Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces” este fragmento de la biografía de Pablo Neruda es uno de los que más me ha acompañado en mis años de editora. Quizás es porque el amor, la reverencia hacia el poder del lenguaje es uno de los principios que ha guiado mi trabajo y, me consta, de mucha de las personas que trabajamos con los libros. Sin embargo, en esta época de redescubrimiento del álbum y los libros ilustrados infantiles, la gran producción editorial pareciera privilegiar más la calidad de la ilustración que la del propio del texto. Por supuesto que hay obras brillantes e historias encantadoras, pero si somos capaces de tomar distancia y ver el conjunto de libros del mercado, la constante es otra. En general hay una ausencia de narraciones bien construidas, la anécdota gana al cuento, se confunde la  sencillez con la simpleza y la síntesis con sentidos inacabados. En nombre de la empatía se llenan los libros de modismos y expresiones de lo más chabacanas con una injustificada cantidad de signos de exclamación. La importancia sobre la comprensión del texto prevalece sobre el placer estético y el contenido sobre la forma. No soy la única que tiene esta percepción: hace poco un grupo de docentes me hablaba de textos deslucidos y, especialistas y editores, sobre la dificultad de hallar historias que al menos igualaran a los grandes autores del siglo pasado.

“Esperando a que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el
lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre
furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que
dice y además más y otra cosa”
dice Alejandra Pizarnik en El infierno musical.

A los niños les gustan las imágenes literarias porque son como ellos: juegan, saltan, crean absurdos, realidades y utopías, y, sobre todo, vuelven a jugar. Dicen, como el poema de Pizarnik, “más y otra cosa”. Por eso  he recogido una serie de libros que valoran el poder del lenguaje tanto en el contexto humano como social. Brindan la posibilidad de reparar en las palabras como objetos lúdicos, desafiando sus leyes, dejando a la luz sus  alcances y sus límites, para recordar que, gracias a ellas, el mundo es más habitable.

Murray McCain | John Alcorn
Libros del Zorro Rojo | 2016

“Este es un libro sobre la escritura, sobre alfabetos y palabras, sobre como se formaron todas las cosas maravillosas que puedes hacer con ellas”. Este es el recibimiento que hace el libro Escribir desde la solapa, y sintetiza de forma extraordinaria lo que hay en él. Más allá de proporcionar información desde una perspectiva original y desenfadada, el libro cuenta con una calidad gráfica excepcional, que potencia el sentido y la fuerza del texto. El responsable es John Alcorn, un artista que se convirtió en leyenda dentro del sector editorial por contribuir a “definir y ampliar los límites de la comunicación visual moderna” desde un trabajo netamente artesanal.

Ann & Paul Ran
Bárbara Fiore | 2006

Chispas y cascabeles une contenido y continente al recuperar la sencillez de la canción infantil para abrir un diálogo sobre el uso de las palabras, las posibilidades que brindan y la importancia de su música. Cada página se puede contar y cantar, pues tiene un texto rítmico y melodioso que acepta de buen grado la lectura en voz alta. Las ilustraciones son del prestigioso diseñador modernista Paul Rand, quien aprovecha el potencial expresivo de las formas simples y los colores planos para acompasar este hermoso álbum. Chispas y cascabeles tiene la virtud de tomar distancia sobre el lenguaje, precisamente, para acercar —especialmente a los más pequeños—a él.

“Algunas palabras
son claras y alegres
y hasta luminosas,
como chascarrillos y castañuelas
y chispas y cascabeles”

Catarina Sobral
El limonero | 2016

“Un día, un investigador hizo un descubrimiento muy importante. Desaparecida en tiempos remotos, fue encontrada por casualidad en un viejo diccionario apolillado. Era una nueva palabra: ACHIMPA. La noticia trascendió rápidamente. Todos querían usar el nuevo descubrimiento, pero nadie sabía como hacerlo. No se sabía qué significaba y, ni siquiera, a qué clase pertenecía. Entonces alguien decidió preguntarle a la Sra Zulmira (que tenía 137 años) si conocía esa extraña palabra”, así comienza esta magnífica historia de Catarina Sobral. Achimpa se vale de las categorías lingüísticas para poner en relieve la dimensión social de la lengua, así como su carácter dinámico y transformador cuando entra en contacto con los hablantes. ¿Será achimpa un sustantivo, verbo, adjetivo o adverbio? Mientras los estudiosos de este álbum intentan averiguarlo, los personajes se apropian de esta palabra y la pasean por la sintaxis y la morfología sin preocupación. Es fácil achimpar este libro, pues se lee achimpadamente bien. ¡Inteligente, divertidísimo y achimposo! ¿Qué más se puede pedir?

Olga Capdevilla
A buen paso | 2016

Cada página, un juego; cada juego, un desafío; cada desafío, un descubrimiento. Es así: en una página leemos una oración, pero en la siguiente… ¡cuidado, alguien ha robado las vocales! Es entonces cuando entra la sagacidad del pequeño lector: debe rellanar los espacios en blanco solo con una de ellas (a, e, i, o, u) para que la frase tenga sentido. Entonces, “La gota moja” se transforma, en “la gata maja”, por ejemplo. Parece difícil, pero en verdad no lo es. Las guardas explican muy bien el procedimiento —incluso brindan entrenamiento— y las ilustraciones esconden pistas sobre el sentido de la oración que se debe adivinar. Una idea original de Olga Capdevilla y la editorial A buen paso, que puede continuar en la creatividad de cada lector.   

Ella Frances Sanders
Libros del Zorro Rojo | 2016

Me encanta este libro. Es exquisito, delicado y, desde el inicio, te toma de la mano para recorrer el mundo. Al leerlo, vuelas; y tienes la sensación de habitar en aquellos matices que solo existen en lo elementalmente humano. Sus páginas ofrecen una cuidada selección de palabras que existen solo en el idioma de origen y, por lo tanto, carecen de traducción. El significado se acompaña de la categoría lingüística de la palabra y de ilustraciones sencillas que actúan como una nota de color. Lost in traslation sitúa al lenguaje en la cultura. En el tejido simbólico que construimos unos con otros a través de las coordenadas de la convivencia. Hace visible el silencioso puente que une al ser humano con la experiencia social manifestada en el habla. Podría seguir con las argumentaciones, pero siento un kilig (“sensación de tener mariposas revoloteando en el estómago” en tagalo) al escribir sobre este tema.

Micaela Chirif | Gabriel Alayza
Polifonía Editorial | 2017

“Mario vive rodeado de palabras. Hay palabras que le sirven para jugar y palabras que le interrumpen sus juegos…” Así comienza el sugerente álbum de Micaela Chirif. En él las palabras se agrupan y cobran sentido a través de su relación con la vida de Mario, su protagonista. Algunas tienen el poder de transformarse en límites, otras en hacerlo crecer de orgullo y están también las grandes, las que merecen vaciar en ellas toda la voz. La ilustración enmarca la historia dentro de un libro o libreta, una divertida asociación que abre diferentes posibilidades de interpretación. Este libro se ha publicado en Perú pero aún no ha llegado a España. He tenido el privilegio de leerlo gracias a la generosidad de su autora. Gracias, Micaela

Eduardo Polo | Arnal Ballester
Ekaré | 2004

Desde hace muchos años, Chamario me acompaña en las formaciones y en casa. Fue lectura de mis hijos, de los amigos de mis hijos y de los amigos de los amigos de mis hijos. Un libro pequeño con una gran presencia: sus juegos de palabras y sonidos regalan momentos inolvidables. Chamario es  un libro de poemas con el que Arnal Ballester también se animó a jugar a través de sus magníficas ilustraciones de colores brillantes. En la misma línea, pero para niños más grandes, os recomiendo la lectura de  Con el ojo de la I.

“Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan…”  afirma Neruda en otro de sus párrafos. Ahora solo falta que se queden a jugar en los libros.

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