“La lectura detiene la rapidez del mundo”

La lectura detiene la rapidez del mundo

Ilan Brenman sabe escuchar las voces infantiles. Sus historias se nutren de sus preocupaciones, sus miedos, sus emociones. Y las convierte en libros para contar, contarse y ser contado.

Ilan Brenman es uno es uno de los autores contemporáneos más importantes de Brasil. Es escritor y doctor en Ciencias de la Educación, pero en España se hizo más conocido por el éxito editorial Las princesas también se tiran pedos. Con más de 60 títulos publicados, llega a Edelvives con ¡Papá, no fui yo!, un divertido álbum ilustrado por Anna Laura Cantone, que une el disparate con la imaginación infantil en clave de humor. Ilan Brenmam convierte la vida cotidiana en literatura: sus historias se basan en su propia experiencia como padre o en otras igualmente cercanas. “Creo que lo más importante es que el escritor vea a los niños como seres inteligentes y no inferiores. La literatura infantil de calidad es aquella que mira a los niños con respeto, como seres complejos y sensibles”.

 

¿El libro ¡Papá no fui yo! Tiene algo de cierto o cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia?

El libro surgió de un hecho real, de una frase de mi hija menor: ¡Papá no fui yo! Estas palabras me transportaron a una dimensión imaginaria. Después de escribir esta historia, me había comprometido tanto con el relato que había creado que no podía diferenciar lo que era estrictamente real y lo que era pura invención.

Eres un gran defensor de la literatura de calidad para los niños. ¿Cuándo un libro infantil subestima la inteligencia de su lector? Y, por el contrario, ¿cuándo respeta su complejidad?  

Cuando la literatura considera que el niño no puede entender las palabras y las imágenes y quiere explicarlo todo, subestima la inteligencia de los niños. Por el contrario, cuando la literatura comprende el alma poética, filosófica y juguetona de la infancia, es de alta calidad.

Pasa el tiempo y, pese a que las épocas cambian y los artículos para niños aumentan, el libro se mantiene. ¿Por qué seguir leyendo cuentos? La necesidad de ficción, de contarnos historias ¿es inherente al ser humano?

En los tiempos actuales, donde todo es prisa, todo es consumo, todo es virtual, la narración es una pausa, un gran alivio para aquellos que cuentan y escuchan cuentos. El momento de la lectura es un tiempo para detener la rapidez del mundo, respirar, mirarse el uno al otro, mirar hacia dentro, estar con uno mismo e imaginar…. Por otra parte, también es una de las herramientas más poderosas para el fortalecimiento de los vínculos humanos.

¿Qué cambios crees que pueden aportar en la lectura los soportes digitales?

Los medios digitales, especialmente para los niños, hacen ruido, producen ansiedad y distracción, aíslan a sus usuarios del mundo real, generan una gran cantidad de información y poca sabiduría. Por supuesto cuando son utilizados con inteligencia pueden ser grandes compañeros, pero por lo que observo aún no sabemos usarlos con moderación.

 

¿Cuál es la contribución que hace la literatura a la educación?

Sin imaginación no hay aprendizaje, la ficción es una gran herramienta que ayuda al cerebro para que sea capaz de recibir diferentes conocimientos y procesarlos. Grandes científicos, artistas y filósofos eran grandes lectores de la literatura.

Como escritor has viajado mucho, ¿notas diferencias entre los lectores de uno y otro lado del mundo? ¿Y en la producción de libros infantiles?

Los niños son muy similares en todos los rincones del mundo: sueñan, tienen pesadillas, miedos, desean estar con su familia, quieren dormir en la cama de los padres, se pelean con los hermanos, son celosos, amorosos, sienten curiosidad acerca de la naturaleza y de la vida humana. El corazón humano late a un ritmo similar en todos los rincones de la Tierra, la literatura tiene que escuchar y comprender su significado.

¿Cuál es el rol de los libros dentro de la familia?

La familia tiene un papel importante en la formación del lector, los niños toman como ejemplo el comportamiento de los padres. Los padres lectores tienen una mayor oportunidad de tener hijos lectores.

 

Por último, ¿cuándo fue la última vez que dijiste “¡No fui yo!”?

No lo recuerdo, así que tal vez lo hice en este libro, para recordar que lo había olvidado.

¡Gracias Ilan!

Entrevista publicada en la web de Edelvives

Fecha: 9-03-2015

Para conocer más a Ilan Brenman

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